Día 16.
Rojo el día que comienza. Roja la flor que presagia la apertura. Rojo el cuaderno que muevo de lugar, queriendo evitarte. Rojo-rubí es el color de la sangre de este cuerpo que soy y todavía vive. Rojo-metálico su aroma. Rojas las notas: las breves, tres minutos antes que termine el día 15 de 30; y las inasibles, que acompañan la voz de L. al volver a casa. Roja la noche, metáfora poética, cuando te veo en 3 hombres que no sos, y veo tu campera y el color de tu pelo y tu forma de andar. Roja mi boca que anuncia los mares y los omite al hablar. Rojo de vértigo queda el otoño, cuando llega mayo y permanece. Rojos los ojos de desvelo, las manos por el frío, la ausencia el olvido la memoria. Rojas las doce y un cuarto, mientras sigo pasada de día y excedida de sueño. Rojo el rigor de todas las clases de rojo que existen. Entender que todos son parte del azul.
Esta entrada del diario pertenece al desafío “30 días de escritura” de Maitena Caimán.
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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