2 de noviembre de 2020.

Encontrarme en medio de esta voluntad de quererte. Asomarme sobre el margen de lo desconocido y reconocerme tendida en esta fe delicadísima, pero firme. Temblar suave sobre el filo y hacer equilibrio sobre lo que siento y lo pienso, lo que soy. Que sea real esta posibilidad de hacernos bien. Crecer perdiendo las certezas, para dudar juntos de lo que aprendimos.

¿Qué es un hogar?

¿Son estas miradas que se rozan?

¿Es mi cuerpo amaneciendo entre tus manos?

¿Será, quizás, el milagro cotidiano de inventar la paz en medio del desorden?

Quisiera que la ciudad se abra para nosotros. Que todo florezca: la ligereza, el silencio luminoso, esta forma de volver a creer.

Quisiera escribirle un poema a este comienzo, algo dulce que fuese capaz de expresar la ternura y el respeto que tengo hacia lo que vuelve a empezar ahora, hoy. Quizás este hogar: la primavera.

 

Imagen: Ezgi Polat

 

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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