10 de febrero de 2018.
“Sólo tienes que permitir que el suave animal de tu cuerpo ame aquello que ama.” 
Mary Oliver
Nunca te dije. Quise decirte. Pero la cobardía experta que censura el nacimiento de lo nuevo me deja sola, a mitad de camino.
Quise decirte: algo de verte me hace bien. Nunca te dije los mares ni el lábil deseo de que escribas mi clavícula en tu boca; de que enuncies el placer con tu intimidad entre mis manos.
Nunca te dije que quiero decirte: la próxima vez que me veas, no tengas piedad. Mirame entera hasta que deje de saber mi propio nombre; hasta que desconozca qué tierra estoy pisando.
Nunca te dije los mares.



Imagen: todas mis palabras
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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