Yo; la que prefiere el volumen 100%; la que teje las palabras en verano. La que se pasa la mañana haciendo listas; la que viene atando cabos de recuerdos por temor a los archivos sin fichero.
Yo; la demasiado dulce, demasiado sonriente, demasiado optimista. La hermana, la amiga, pero nunca más la hija. 
Yo; la del latte 50/50 y la esencia de tostadas en las yemas de los dedos. La que amasa y compra albahaca para irse por un rato hasta Florencia.
Yo; la que cita letras de Sabina, y que tiene por hobby navegar las sugerencias de youtube. La que inventa versos a las 3 de la mañana, la arquitecta de las rimas. La que nació a la madrugada; la que trae primavera entre las manos.
Yo; la que hace 5 días 27, y ahora 28. La que interpreta las tormentas como un nuevo amanecer. La que no cree en coincidencias y busca las señales por doquier. La que prefiere brillar,  la que prefiere escribir. La que prefiere dar a luz a través de sus palabras.
Yo en 35 canciones para armar(me):
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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