Ojalá tu boca y la estocada del invierno
con pudor de hacerse brisa de verano.
Ojalá acercarnos a la orilla.

Ojalá tu boca y las siestas en las plazas de Venecia;
Y los paréntesis cediendo territorio 
a los puntos suspensivos que te esperan en mi cama.

Ojalá tu boca con un ego Central Park 
y mis labios de Montmartre compartiendo habitación.
Ojalá tu boca y el exilio de rutina.

Ojalá tu boca y las ganas sobredosis;
Y la resurrección de los pulsos,
Y la exclusión de los pretextos.

Ojalá tu boca devolviéndome a la vida.
Ojalá tu boca…
y tu boca un poco más.

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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