Si no escuchás mi canción, te la comparto.
Y si las letras más que letras, entre lineas;
y si las rimas tienen ganas de besarse al por mayor…

Si no escuchás mi canción, buscá en los ríos.
Y si el Sena y el Danubio no la muestran;
y si quizá sigue olvidada en el Tiber o en Rhin…

Si no escuchás mi canción, no te preocupes.
Y si los versos se olvidaron de las reglas;
y si intentan ser concierto cuando quieren sorprender…

Si no escuchás mi canción, oí el silencio;
Y si te falta sintonía;
y si aún la melodía no se entiende…

Si no escuchás mi canción, no te preocupes,
te la puedo* compartir.

* y poder y querer son hermanos de otro padre.

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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