Quizás sea el momento de asumir las diferencias. Tal vez sea la hora de aprehender nuestras mixturas: procedencias disimiles pero en casi sincronía. Ojos blue note vs. Piel de avellana. Lengua ansiedad vs. Nervios de acero; o la síntesis de Fuego vs. Lluvia.
Quizás sea ocasión de alejarse de los partes y entender que “no se puede cuestionar al amor como si fuera una revisión médica.” Entender que hay reacciones que florecen sin razón, y razones que brotan para no ser entendidas.
Tal vez sea el día de olvidarse de lo escrito y mirar para adelante. O no, quizás sea el día de esperar para el impacto. ¿Cuánto tiempo más? – Recuerda, no es una revisión médica. ¿Y por qué recuerda y no recordá? – Porque no todo es análisis. 
Tal vez sea el instante de aceptar que somos frutos de distinto madurar porque venimos de árboles de distinta genealogía; y me toque la auto crítica: yo que me jacto de estar más liviana, y por mirar mi mochila no miro la tuya. Yo que me niego a leerte entre líneas, tan solo por miedo a enredar mis talones. Yo que crecí de repente por muertes cercanas de primer tipo, y por ver mi dolor en el espejo, me olvidé del confort de tu abrazo entrecasa cuando más necesitaba.
Quizás sea el momento, la hora, la ocasión, el día, el instante de seguirte escribiendo, porque esto de bajar los brazos, en realidad, no va conmigo. Porque si vos no creés valer la pena, yo pienso lo contrario (y como siempre, disentimos). Porque hoy, por envolverme en mi retórica, me pasaron de largo hasta los nervios de tu risa. 
Entonces hoy, mañana, pasado, y todos los días. Porque entenderte es un trabajo que me gusta; una forma demasiado eXtra Linda de quemarme los días… como para decir(te) que no.

Hoy es un día de abrazos benefactores.
Hoy es un día de alto impacto,
un día colisión de soledades.

Hoy es un día que pretende ser día, 
pero es noche.
Hoy es un día que hasta ayer era mañana.

¿No lo ves?
Hoy es el día. 
No dejemos que se escape.

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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