Cerrá los ojos conmigo. Imaginemos el eterno resplandor de una mente con recuerdos de la infancia. Dejáme compartirte la caricia de mis calles traducida en la ternura de mi tacto.
Cerrá los ojos conmigo. Las baldosas no están flojas en las sendas que te traen a mi puerta. Que nos valgan los cordones no-cemento que entrelazan las pisadas juveniles, petrechándonos los pasos de certeza.
Cerrá los ojos conmigo. Devolvéme la simpleza de ser niña, y yo a cambio te propongo madrugares de entrecasa, con las sábanas hastiadas de arroparnos el deseo.
Cerrá los ojos conmigo. Y perdéte en el abrigo de mis brazos de estación, embaucáte con la tez de mis texturas, deslizáte por mis palmas, que reniegan la cordura.
Y cerrálos aún más fuerte. Desprendéte de los miedos que se adhieren a tu piel como la tinta. Contempláme con los ojos bien abiertos hacia adentro, hasta ver luminiscencia con estampa de lunares. Contempláme con ternura (como siempre), similar a la ternura de mi tacto, ¿o es que acaso son gemelas?. 
Entonces tu mirada no-me-animo me dará la rienda suelta; asumiré la profesión de calarte las clavículas con las yemas de los dedos, mientras vos te vas de viaje abrazando mi cintura. Entonces montaremos una tienda de batalla contra polos de un antártico que aún no sabe si ir al sur; cederemos a explorar nuestros tabúes horas extra, transformándonos en fuego de un incendio que no cesa.
Entonces llegará de nuevo el día. Entonces vos y yo, y el silencio sol de invierno; el candor de las palabras pronunciadas con el frote de los cuerpos, en proyecto de ignición. Entonces agitarnos por placer, y no rutina; descreernos alabanzas a otros dioses. Entonces, la llegada de la luz de las cómplices sonrisas, albergando días próximos…
Ahora abrí los ojos.
Dejáme compartirte solo un poco de mi luz… Brillo más si estoy con vos.

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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