“La escritura ha sido mi forma de mantener tibios los cuerpos de los que ya no están. Ha sido un intento de documentar aquello que, en primera instancia, pareciera inefable.”

Este poema lo leí por primera vez el 21/11/19, en el Panda Rojo Espacio Cultural. Lo había escrito para el Slam Capital, al cual no pude ir. Es el segundo poema que escribo para mi papá, por eso el título.

A veces miro hacia atrás y no lo puedo creer. Parece que fue en otra vida. Quizás lo fue.
Nuestro lenguaje era la poesía, aunque él no lo supiera.

 

POEMA N° 2

El día que viviste fue un día como hoy
era de noche
el hospital estaba yermo
la familia inquieta
el corazón al borde

la vida llovió hacia adentro
mojó los bancos
los pasillos
y hasta las sábanas del hospital

la vida sacudió las plantas que no tenía
la vida dio un golpe en seco

vida inquieta

vida al borde

El día que viviste fue un día como hoy
la vida nombró tu cuerpo
y entonces entendí
el puente blanco
que viste por la tarde
mientras me agarrabas de la mano

entendí esas canciones
que hablan de la vida
¿te acordarás de Sui Generis
ahí en donde estés?

es larga la carretera
cuando uno mira atrás
vamos cruzando fronteras
sin darnos cuenta, quizás

aunque vos, después, no sigas escuchando
esa canción para tu vida
aunque vos, después, no escribas la palabra “hija”
nunca más
siempre hay un puente, papá

te veo, siempre
te quiero
siempre

¿sabés?
aprendí a perdonar
después de que viviste

la vida es un proceso que se da en todas partes
a veces la veo y no la escribo
pero está ahí:
camina entre la gente
se sienta en la plaza
o en los bares notables a tomar un cortado
se viste de Nacha Guevara y le habla a Grandinetti,
que es Oliverio en realidad,
“que sería de vos sin mí”
le dice

vida implacable
vida inexorable
misteriosa vida
vida súbita
vida por causas naturales…

El día que viviste fue un día como hoy
la muerte se fue apagando
como una vela
cuando se corta la luz

hubo un gran silencio


fue hermoso casi
casi revelador
como la escritura

en días como hoy
hubiera querido decirte:
la vida da miedo
pero no te asustes
estoy acá
podés ir tranquilo hacia la vida,
va a estar todo bien

llamarte
y decirte:
Papá, cuidate
Papá, te amo
Papá,
después nos vemos.

 

*

En relación al duelo, me gustaría compartir un episodio del podcast de mi amiga Luján junto Magui, reflexionando y conversando sobre la vulnerabilidad y cómo el proceso previo a la muerte puede intervenir nuestra propia vida, modificándola inesperada e inevitablemente:

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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