Marzo.

Pájaros en la mañana.

Por la endija que dejaste abierta, llegó el otoño. El viento arrasó con los fantasmas

Lejos de la cama

Lejos de los cuerpos

Luego, boca abierta, mirada hacia el desierto aéreo. Acariciar despacio el comienzo del día

Lluvia milagrosa de algo más que el agua

Observadora observada

 

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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