“Quizá lo que ocurría era lo siguiente: a partir del mensajero cada uno de ellos comenzó a «sentirse», a sentirse a sí mismo. Y no había represión: ¡libres!”
Clarice Lispector – Silencio

11 de febrero de 2019.

La transformación se acerca sigilosa a mí. Todo es sorpresa, revelación. Su mirada de agua atraviesa mi cuerpo y me llena de silencios. Se apilan uno sobre otro, plagándome. No sé nombrar. Es un sentimiento que late, una boca entreabierta que quiere decir y no alcanza.
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“Soy inexperta en esto”, confieso, y arrojo una piedra blanca hacia el techo de vidrio. Libero la palabra. El mar en las manos todavía.
La primera ola.
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Esto que somos es una evocación a la sensualidad. Una petición de lo genuino en nosotros: luminiscencia en el cielo oscuro. Solo eso. Mansa alegría de crear un lugar a partir de la nada.
Lleva un instante: la ola asciende, pero si permanecemos con la mirada reposando sobre el otro, se enciende la noche. Y de repente, el vuelo: mirarte con el filtro de la realidad. Solo eso.
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sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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