04 de agosto de 2017.
Una brisa se abrirá y un extraño tiempo nos envolverá, por fin.” Suena Spinetta, como tantas otras veces, pero no. ¿Será que la canción llegó hasta el sol?
Hay una verdad en mi garganta que hasta yo-misma desconozco. 
No puedo escribir el aire. No podría volver a escribir el aire aunque quisiera. Mi garganta es el nido de un algo íntimo que quiere levantar vuelo.
Créeme cuando te digo que lo siento entre las cuerdas vocales. Sacude la canción de la ternura con la tímida agitación de una golondrina que anhela.
*
Bienaventuranza.
Alguna vez en mi vida todas las hojas fueron del viento y no tuve miedo, quiero decir, no tuve miedo de ser una muchacha con ojos de papel desperdigando vocales de amor en el aire de montaña.
Entonces, la belleza del mundo cayó sobre mi nombre, y coincidimos para juntar los días azules como quien levanta cosecha.
*
Y esto será siempre así, quedándome o yéndome. 
Y el amor 
                el amor
                             el amor.

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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