Día 2.

El futuro es oscuro, no como algo malo, sólo oscuro; no lo puedes ver. Y, tal vez, vivir es sólo iluminar lo que necesitas en un día” —decía un personaje ayer por la noche.
Doy forma a la incertidumbre y la inquietud de los últimos días con las manos arcillosas; activa, dedicándole tiempo a mirarme a los ojos, a percibir lo que el nuevo día viene a mostrarme. “Je suis vivante, je suis vivante, je suis vivante”. Salgo de casa con un diario azul, la intemperie y el invierno en el bolso.
¿Cómo describiría el silencio de hoy? Fresas; fresas que se deshacen en la boca, con los ojos cerrados y el rostro a contra viento.
Salgo de la casa.
Silencio propio.
Fresas.
Música azul: “Un compás de luz, el faro dibujó en el mar”.
Sonrío.
Pienso en amor.
Fresas. Fresas. Fresas.
La espuma se convierte en sal“, sigue cantando Cerati.
Me entrego a la poesía.
Recuerdo: “Sólo iluminar lo que necesitas en un día”.
Me detengo a tomar esta fotografía.
Termina la canción.
Me siento cerca.
Vuelvo a pasar por el amor.
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Categorías

 

“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

Archivos