#THEHUNT.
Este viaje se ha dado como una cacería en la que todavía no sé quién es el perseguidor y quién es el perseguido.
Este viaje se ha dado como un duelo que no requiere filtros: he dado a luz un viaje para vaciarme, como los árboles despojan el verano a través de sus hojas – el invierno es sólo una nueva forma de nacer, la gestación absoluta de piernas hacia adentro -.
Este viaje se ha dado como un exorcismo, que en mí, no tiene antecedentes; una forma de vivir a la que aún no estoy acostumbrada. ¿Es posible tener un déjà vu de lo que aún no ha sucedido?
Estoy ausente: me he percibido en el mapa y hoy siento que puedo ser los cuatro puntos cardinales y también puedo ser nada. Digo: soy como el viento. Esto también es decir que soy como mi padre: las cenizas al aire una mañana en Paternal.
Este viaje se ha dado como una metáfora que cala hasta los huesos; la necesidad de detenerme en una esquina de Zapiola por no saber si estoy en Colegiales o junto al reloj astronómico de Praga.
¿Ha llegado la locura finalmente a mi vida? ¿Acaso soy la única que siente la tierra vibrar por debajo de sus pies? 
La traslación es en mí; yo me muevo con el mundo.
Entonces:
si lo escrito es locura,
si este viaje es locura,
si vibrar con el mundo es una forma de locura;
espero con ansias el ocaso de mi “normalidad”.
Si esta persecución puede llevar(me) a la locura…
Toma. Quédate tú con tu “normalidad”, te la regalo.

***
Este será el primer post de un desafío que inicia hoy, 19 de junio de 2015 a las 3AM. La persecución de un viaje que se ha plantado en mi ventana como alguna vez un libro: una necesidad.
Estoy escribiendo en Buenos Aires, o no, quizás una parte mía esté escribiendo desde la costa Amalfitana. 
Supongo que las respuestas vendrán luego; o tal vez lleguen a destino en el lecho de mi muerte… (puede que prefiera lo segundo).
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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