Los funerales.
La escuela de las lágrimas.
La felicidad en espera.
La vida de oficina.
Las pesadillas de ahogo.
Las palabras tempestivas.
Los sótanos de flashes de la infancia.
Los besos lanzados al olvido.
Lo dicho como una bofetada del espacio.
Lo callado creciendo raíces hacia adentro.
La toxicidad que se confunde con amor.
Los deseos que me han hecho creer que son prohibidos.
Los mandamientos que me atan de manos.
Las mentiras que me han amordazado.
Las terapias intensivas.
Los últimos atisbos de latido.
Todos mis demonios,
todos…
Los entrego a la noche
para que ella haga con ellos lo que quiera.

Confesaré mis demonios
como una promesa de fidelidad
hacia mi propia identidad,
y cuando llegue la noche rezaré 
esta promesa inaudita
de borrar(me) los acentos y escribirme:
ahora y siempre por los siglos de los siglos,
AMÉN AMEN.

Imagen: Pinterest

***

Este es el tercer capítulo de 12. 12 Mandamientos. 12 extracciones de sangre. 12 respiraciones boca a boca. 12 poemas, o no, 12 textos que buscarán su propia forma y la encontrarán en tus ojos. 
Hasta el próximo capítulo,
S.
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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