¿Lo ves?
Eres fuente de energía.
Eres creación.
Eres ciudad de destino.
Eres potencia.

¿Lo ves?
Eres piel.
Eres amante.
Eres furia 
al menos una vez al mes.

¿Lo ves?
Te mueves con el viento
y gestas momentos en tus manos,
sensibilidad en tus caricias
e intensidad desde tu vientre.

¿Aún no lo ves?
Entonces mírate al espejo
en completa desnudez
y reemplaza los defectos 
por abrazos.

Abraza tu cicatriz,
pues te mostró cómo sangrar sin desangrarte.
Abraza tus curvas
y recuerda que la naturaleza admite ondulaciones.
Abraza tu cintura,
que es tu eje:
de la cintura para arriba, corazón;
de la cintura para abajo, vida.

Abraza(te) en todas tus versiones.

¿Lo ves?
Tú mujer, 
eres tú quién transforma posibilidad 
en realidad.

Y me parecen razones suficientes
para que quieras bailar contigo misma.

[Sube el volumen]

* Y este es un poema para mi mamá, mi abuela, mi hermana 
y todas las mujeres que me enseñaron a bailar.

Imagen vía Laura Zalenga Photography

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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