El invierno me alcanzó. Esta noche las nubes, y mi mente que no para de correr. Ansiedad, tantísima, cuantitativa. Empieza la carrera. Ansiedad, mente, y las nubes paso de hombre, por detrás pero seguras.
Recuerdo: ésta no es la primera vez que las nubes dejan huellas en mi cielo. Las nubes son costumbre (casi). Las nubes son historia, presente, y según las estadísticas invento, futuro.
El invierno. La estación de intensidades. La estación que reavivó mi fuego interno. El invierno boca a boca, intentando darme un beso para volverme a la vida. Me entrego y ahora estamos en la cama, entre sábanas de seda (en realidad, lino), entre algodones de azúcar (en realidad, almohadas goma espuma). Suavidad que deviene en salto, que devuelve mi destino a la fortuna.
Me olvido de la mente y la ansiedad. Me lleva, el invierno me lleva. ¿Lo ves? me estoy yendo por las nubes y es mejor. Podrían ser nubes que me opacan, pero no, mi yo-creadora las transforma en escombros de algodón que permiten el ascenso; escaleras de azúcar. Y azúcar sobre todo lo que toco; mi dulzura a viva voz, ferviente admiradora de la fuerza del arrastre.
Me acuerdo de la frase Sacar belleza de este caos es virtud. Recuerdo: Fuerza natural. Fuerza. ¿De dónde viene la fuerza para sobrevolar las tormentas? De adentro. De la sangre. De la herencia. De creer en que uno puede. Yo puedo (Vos podés, decía ella). Yo puedo. Yo creo. Yo vuelo. Yo quiero. Yo amo. Amo… Amor sobre todo lo que toco. Azúcar. Dulzura. Sentimiento.
Y sí, el invierno me alcanzó. Dormimos juntos. Le enseñé que todo cambia en mi cristal. Que prefiero los escombros, porque sin escombros… la ausencia de reconstrucción; sin escombros… limpiezas fetales de nunca jamás; sin escombros… los no-ascensos.
Para pararse, hay que caer. Para volar, hay que creer. Para vibrar… Yo amo. Amor sobre todo lo que toco. [Vibración]
Invierno & yo:

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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