Crecí con la música clásica cuando era una bailarina de ballet. Ahora, cuando tengo que preparar una escena emocional, llorar o lo que sea, puedo escuchar sonatas, como Vivaldi, y otros. Es simplemente hermoso para mí.
Hace rato que me había propuesto hacer un post sobre Diane Kruger, pero hasta hoy me parecía esquivo. ¿Será que todo tiene que encontrar su cauce? 
Había ideado que éste post fuera sobre su estilo personal, con una mayor inclinación hacia la moda, pero indagando no tardé en darme cuenta del nuevo ángulo que quería plantear.
Conocí a Diane en una de mis películas favoritas, Wicker Park, y por más que (en mi opinión) Rose Byrne le roba el protagónico, su talento logra conservarse como un destello lejano que promete volvernos a encontrar en otro filme, de mayor participación.
Así fue como la volví a encontrar en Bastardos sin Gloria, La pasión de Beethoven y Llévame a la luna, una comedia francesa en la que se luce a la perfección.
Sus dotes artísticas, su versatilidad, su magnetismo y talento innato la convierten en un icono de estilo, una verdadera musa inspiradora.
Imágenes: tumblr.com

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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