#THEEDGE: La deriva

13 de agosto de 2015. 0.19 am.
De la manera en que dos lenguas conjugan la poesía, no como lenguaje, sino como osadía.
Como se abre el jazmín en una taza ante el contacto, con el agua al punto exacto.
O como el trayecto fantasma de tus manos por mi espalda, levantándome las dudas y el vestido.
De esta misma manera he comenzado una búsqueda.
*
¿Qué es la desidia? La escribo solo para capturar el carácter ajeno de la palabra. Esto también forma parte de su naturaleza. El hecho de que yo no la conozca, la hace más palabra. El hecho de que la palabra no me conozca, me hace más humana.
*
Hoy leí al menos 3 poemas de Girondo y 5 de Sabines. Me gusta el carácter crudo de sus formas de escribir. Escriben la sangre. 
¿Qué sucedería si yo no pensara en lo que voy a escribir a continuación? ¿Es válido escribir sin más; escribir palabras ajenas sin saber qué significan? ¿Es válido escribir dios con minúscula y Muerte con mayúscula?
*
No sé. Hoy no sé nada. Hoy no sé nada de mí, de ti, de nosotros; de mí con él, de mí con ellas, de mí con otros. No sé. Me escondo de mí. Me escondo de ti. No sé. No-lo-sé.
No sé que significa “desidia”. Tampoco sé que significa el amor. Pruebo con mayúscula: Amor. Pruebo con imprenta: AMOR. 
¿Te has dado cuenta que al leerlo es lo mismo?
¿Escribo entonces para lograr una diferenciación?
*
Recuerdo una frase: “The flame is the same shape as a falling tear” (la llama tiene la misma forma que una lágrima que cae). La diferenciación está en la palabra más allá de mi forma de escribirla; como desidia y decidía. 
La diferenciación está en la lengua que conjuga la poesía
No en el músculo
Ni en la posición de mi lengua
Ni en la posición de su mano
Sino en la osadía de cómo me pronuncia.
*
Estoy detrás de cada decisión. Hasta en la decisión de no saberme en la palabra; ajena. 
Hay días en los que me quiero en la escritura y días que ando falta de ganas y escribo a la deriva para ver a dónde lleva; como una forma de resurrección. Hay días en los que puedo no saber de muchas cosas pero escribo por y para mí. Al menos hoy, con eso basta. 

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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