1999  llegó a mí como suelen llegar las mejores cosas…inesperadamente.
Es así como dos de mis posts anteriores, uno sobre Marina Francisco y otro sobre el maravilloso mundo de Lyona, decantan en este post, quizás el más concreto y realmente palpable.
Después de mi viaje a Europa, en el cuál tuve la alegría de conocer Madrid y Barcelona, quedé endulzada más de lo que estaba con la música española. Con más de una canción de Sabina en mis antecedentes, y algunos temas de Bebe entre mi colección de preferidos, me aventuré a escuchar algunas bandas nuevas…y así, “Allí dónde solíamos gritar” y yo nos conocimos por primera vez.
Fue hace como 6 meses y en un momento bastante especial de mi vida. Lo primero que llamó mi atención fue el título, y para ser más puntual una palabra: “Gritar”. Después, la imagen de miniatura, un chico y una chica {cursilería innata activada}, entonces le dí play.
Un video me llevó a otro, y a otro, y descubrí todos eran parte de un mismo disco, “1999”, y que seguían una cronología, encerraban una coherencia, contaban una historia.
Y es que 1999 nos habla de una historia de amor joven, y lo hace de la forma más completa y (en mi opinión) perfecta: con imágenes, letras y música.

– Incendios en la nieve –

Este disco esboza el nacimiento de un amor, cómo se palpita un encuentro, cómo crece, evoluciona y madura, hasta caer en decadencia y disolverse en recuerdos.


– Voy a romper las ventanas –

Sus letras, nostálgicas por naturaleza, son bosquejos que nos invitan a ser testigos de algo que todos conocemos, porque todos pasamos alguna vez por esto (y a la vez es un tópico recurrente en esta sección del blog): el amor y el desamor, opuestos complementarios, piezas de un mismo rompecabezas.


– Allí dónde solíamos gritar –

Más tarde me dí cuenta de cada uno de nosotros, de una forma u otra, en algún punto de nuestras vidas, nos rendimos ante la maravilla de la contradicción. Que no podemos escapar de eso, que todos fuimos grito, cristal, o ambos. Que todos tuvimos miedo, o, por el contrario, no tuvimos piedad.

– 1999 –

En fin, en mi caso se manifestó el amor, y lo hizo en forma compacta.
Soy devota de comprar discos originales, porque me encanta perderme en el arte del disco, y en realidad lo veo como una inversión, y más si sus canciones se fusionan una con otra manifestando la capacidad de sacarnos a flote. Por eso me había puesto como meta conseguir 1999.
Ya casi rendida, hace 5 días, encontré por internet una distribuidora discográfica que quedaba a 13 cuadras de mi casa, y lo tenía!

Y así como en el amor… 
¿Encuentros casuales o Casualidades que nos encuentran?
Lo dejo a su criterio.

Y a continuación, para cerrar, 3 videos de 1999:
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

3 Comments
  1. Pero te recomiendo que escuches más de Love of Lesbian.
    En castellano tienen Maniobras de Escapismo, Cuentos chinos para niños del Japón y recién luego aparece 1999, el disco que los hizo más famosos y menos indies… y por último la noche eterna, los días no vividos…
    Las letras de Santi Balmes son para perderse…
    disfrutálos!

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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