Algún otro día de mayo, sin fecha.

Quizás la alegría diaria sea dejar que el misterio sea. Considerar la quietud y el silencio único como una opción.

Leo a Clarice: “¿Azul será un color en sí, o una cuestión de distancia? ¿O una cuestión de gran nostalgia? Lo inalcanzable es siempre azul.”

[ ¿ Amor es recibir el mundo sin miedo? ]

Ayer, la noche fue tan profundamente azul que hasta pude sentir el sabor de la sal en los labios. La luna iluminaba todo lo cercano con su caricia visible de luz. Fue como introducirnos en el desconcierto: solo el sonido del mar y sus movilidades, la extrañeza de finalmente ver el horizonte gracias al resplandor, la música de las mareas irradiando su efecto hipnótico.

[ ¿Cuántas escriben en mí? ¿Qué nos nombra? ¿En dónde despierta el amor? ]

El instante siempre escapa, llenando de preguntas el aire. La escritura es siempre azul.

 

*

Otro día distinto, mismo mes.

Un hábito inventado: movernos como animales infiltrados por el desierto sedoso de la noche. Recuperar la visión nocturna a partir del mar. Sentir el mundo tiritar en el cuerpo y no de frío, sino de asombro: el erotismo cierto del agua que avanza, el vértigo del clímax nocturno.

Caminar por los márgenes es igual a la escritura, una especie de contacto con la extrañeza. No hay donde esconderse en la escritura para una misma. Todo es señal, todo es llegada.

Cuando el perfume de las palabras vitales llega, algo se enciende.

 

*

29 de mayo de 2021

Me estoy gustando ahora mismo que escribo. No es falta de humildad, es simplemente ver a las otras que escriben en mí cuando releo. Leo el temblor dentro, la sed, pero también el calor, la espera de la palabra correcta que a veces llega, la soledad útil del acto de escritura, como si conversara conmigo dentro de un gran auditorio. Pero no un auditorio vacío, no. Sino un auditorio de jazmines y papeles renacidos. Un auditorio con proyecciones del suave mar existiendo. Un auditorio de viento contenido.

Digo en el auditorio: “Me estoy gustando ahora mismo que escribo”,  y todas celebran. Entonces me siento acompañada en el mundo.

 

Imagen de portada: VSCO.com

 

sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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