Mañana celeste.
Humo sobre el mar,
sobre la boca,
sobre las manos.
Los huesos se ciñen a la carne
En el instante que el frío
arremete contra el cuerpo.
Silencio blanco.
El movimiento de las olas
arremete contra el alma
y ha venido a lavarme.
Me entrego entera,
desnuda de prejuicio.
«Entrega» se convierte
en la palabra del año
L e n t a m e n t e.
Le asigno un nombre a mis miedos para reconocerme en el color de sus ojos.
Agua marina.
Me dejo llevar por el sonido del mar.
Esto también es entrega.
Ofrenda de mis huesos al sol,
ritual de canción desenfrenada que se posa en la orilla a recitar Spinetta:
Tu tiempo es hoy;
Tu tiempo es hoy;
Tu tiempo es hoy (un mantra).
La repetición tres veces
Para inspirar el otoño
Y exhalar el pálpito del mundo
Entero, desnudo.
Abrir la boca:
Bruma sobre el mar.
Me vuelvo bruma
Para escribir un conjuro
De fe y esperanza
Con el sol en los párpados.
Podría desaparecer en este momento;
No importaría…
Estoy llena de amor.
Estoy hecha de amor.

Imagen: pinterest.com
sol

A los 10 años encontró refugio de la ciudad de la furia en una máquina de escribir. Más tarde conectaría con la escritura de viajes en un intento de traducir la mirada poética sobre el mundo que la rodea. Desde entonces, se ha alejado y ha vuelto a la poesía como quien vuelve a los brazos del amante: buscando calor.

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“Palabra por palabra y minuto a minuto; querer tocar”
—Robin Myers— ❧

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